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lunes, 25 de noviembre de 2013

BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE CUNDINAMARCA








A comienzos de 1813, Antonio Nariño como líder de los centralistas alcanza el triunfo sobre los federalistas, trabaja por unificar las provincias y consolidar la “República de Cundinamarca” y se proclama, el 16 de Julio la Independencia absoluta de España. Es el momento de mayor gloria en la vida política de Nariño.
Antonio Nariño es el gran líder. Nariño es destacado en las páginas de la historia colombiana con el título de “El Precursor” de la Independencia Nacional y reconocido por las nuevas generaciones como “El colombiano de todos los tiempos”. Su existencia estuvo signada por un sino trágico al que siempre busco sobreponerse y que nunca lo hizo desistir de su lucha por la libertad y la democracia. Su legado, sigue teniendo actualidad y su patria, con él, una deuda de gratitud y reconocimiento.
Luego de 200 años, de los históricos hechos que dieron origen a nuestra Nación, debemos recordar y celebrar, con conciencia y entusiasmo, los principios de LIBERTAD, INDEPENDENCIA, DEMOCRACIA y rendir sentido homenaje a Don Antonio Nariño.
¿Por qué y cómo celebrar?
La celebraciones cívicas tienen sentido en la medida que, al hacer el correspondiente ejercicio de memoria histórica, los actos y programas permiten impulsar procesos que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y generar sano orgullo por su pasado y arraigo por su territorio.
Nos corresponde a la actual generación de pobladores de Cundinamarca, de todas las edades, con las autoridades departamentales y municipales a la cabeza, el honor y la responsabilidad de celebrar dignamente tan importante efeméride y hacer que Colombia recuerde y reconozca en el Departamento y su historia un componente fundamental de la nacionalidad.
La ocasión ha de servir para avivar y afianzar la identidad de los cundinamarqueses, tan necesaria para construir la grandeza del Departamento y la mejor calidad de vida de sus habitantes.
De otro lado, el Bicentenario de la Independencia de Cundinamarca es la oportunidad para continuar reivindicando la imagen de Don Antonio Nariño, valorar su legado y  enseñar su pensamiento.
Componentes generales de la celebración:
El programa en que debemos comprometernos ha de ser incluyente, amplio ambicioso y de mucho alcance. Proponemos agrupar las iniciativas de celebración en cuatro aspectos: actos, programas de formación, publicaciones y obras.
En cuanto a los actos se propone construir una agenda en cada uno de los municipios del Departamento y una de los actos en la capital, que tenga en cuenta el rico patrimonio cultural de los cundinamarqueses.
Programas de formación son los que, anclados a la gran celebración, tienen en ella punto de partida y están encaminados a avivar y cimentar la identidad, forjar liderazgo y promover el emprendimiento.
Publicaciones diversas deberán estar dirigidas a ilustrar sobre los hechos históricos que son motivo de la celebración y a brindar el apoyo a los programas de formación que se proponen.  Las obras que puedan adelantarse para destacar en el Bicentenario están llamadas a perpetuar el recuerdo de la celebración. 

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